viernes, 22 de mayo de 2015

Hablando con la luna

Anoche observaba la luna,
blanca, clara y alucinante
y pensaba si tú la observabas
al igual que yo.

Ni bien sentí le estaba hablando
y contándole acerca de tí;
ella me decía que te había visto
y estuviste esperando por mí.

Enseguida yo me emocioné
y mirándola fijamente le dije:
quiero que le digas que estoy bien
y que no se preocupe por mí.

Ella me vio y me dijo:
"Estuvo orando, yo la escuché"
luego sonrió y exclamó:
ella te quiere mucho.

Me alegré al escucharla
y volví a comentarle
lo lindo que era
estar cobijados los dos bajo ella.

Pero de pronto su semblante cambió
y se escondió detrás de una nube,
amenazadora y obscura
y no la podía ver.

Sabía que ella trataba de advertirme
pero no logré verla más;
pasados los minutos volví a buscarla,
mas la brisa nocturna cubría todo el entorno.

Yo pensé que no había podido escuchar
lo que tenía que decirme urgentemente,
e intenté hablarle mas ella no respondió
estaba atrapada por la obscuridad.

Lloré...

Más tarde quise dormir pero no podía
pensando en que no te había visto
y salí nuevamente a la terraza
y allí estaba ella.

Mis ojos se llenaron de emoción
mas ella no respondió,
le hablaba y ella no respondía
entonces mi corazón se turbó.

Bajé la mirada y marché de vuelta
y en ese instante ella dijo:
Se fue a dormir y está quieta
no la vayas a despertar.

Yo la observé y agradecí con un gesto
y regresé pensando en lo difícil que es
tener un intermediario para poderte hablar
y que muchas veces mi mensaje no llegue como quiero.

Pienso en ello y me pregunto:
Cuándo será ese día en que la luna
sea tan solo una espectadora más
y no la intermediaria?

Mario Asturias Villa
Pasión de Poetas