domingo, 14 de julio de 2013

EN LOS DIAS DE TU OLVIDO




Las mañanas ya no me hablan de ti
y en mi taza de café no estás reflejada,
qué le pasó a la magia que moraba en tu mirada?
Se escondió detrás de una enramada espesa.
Qué será que ya no te extraño como ayer?
Es que me cerraste la puerta de tu habitación,
donde teníamos tertulias,
cortejos y canciones sin melodía.

Ya no bebo lágrimas
ni suspiran mis hojas de papel,
la luz que tu rostro me proporcionaba
se extinguió debajo de tus aguas;
se me olvidó la canción
que ensayaba para ti
y el camino a nuestro nido
cubriste con las hojarascas del desprecio.

Y te he perdonado
pues no fue tu culpa
Sino la del viento que soplaba en contra
e hizo que tus ojos se cerraran bruscamente.
Culpar al viento? Jamás!
pues él se encargó de hablarme
y contarme que tus caricias se esfumaron,
seguro quedaron enterradas
bajo tanta hoja desparramada
en la puerta de tu casa.

Siento que te extraño menos,
y cada vez duele menos hacerlo
y no es que te haya dejado de amar,
creo que simplemente mi corazón
se acostumbró a la ausencia
de tus palabras,
de las mañanas compartidas,
de los besos que tatué en tus mejillas
y que hoy son simples recuerdos
que lavaste con jabón y agua
en los días de tu olvido.