
miércoles, 7 de diciembre de 2011
POR AMARTE

HARTO

viernes, 11 de noviembre de 2011
Esperaré hasta el final

Hoy me tocó ser orilla
Sin poder recordar
La profundidad de tu océano,
Y viví sin reloj
Pues éste fue martillo sigiloso
Que rompió en pedacitos
Mi sensible corazón;
Divagué por un instante
Sobre si permanecer
O dejarme arrastrar
Mar adentro,
Sobre las profundas aguas
Que conozco
Como la palma de mi mano,
Esos lugares que he visto
Regalo de tu abrazo
En la humedad de tus caricias;
Otro instante más allá
De mis propios ojos
Supe que no podía abandonarte
Y decidí permanecer
En ese pequeño lugar
Donde me dejaste ayer
En espera de tus besos de miel
Tratando de separar
Los trozos de pan y la arena
Que en ellos estaba impregnada,
Me parecieron apenas siglos
Y los segundos se congelaban
Frente a mi alma que moría
En tu llegada tardía,
Mas aún espero el instante
En que nuevamente
Tú seas muelle y yo velero
Y juntos fundirnos de nuevo
En un viaje enamorado
Y placentero,
Aún sigo aguardando
Tratando de olvidar
Los golpes de las olas
Que injustas me naufragaron
Invadiendo mi alma
De arena y abundante sal,
No es casualidad, dije dentro de mi,
El estar aquí aguardando
El momento final
A la orilla de esta playa
Bautizada soledad,
Desafiando al destino
Que tortuoso me separa de ti,
De la historia que la vida
Quiere imprimir sobre mi piel,
Te esperaré, si,
Hasta el instante en que despiertes
Y vuelvas nuevamente
A darle vida a mis poemas,
A hacerme sentir ese fuego
Que brotó de tus mareas
El día en que te conocí,
Y si no vuelves
Lloraré un instante y luego partiré
A ese cielo azul
Reflejado en el ancho mar azul,
Que un día meció nuestro amor
En nuestro incansable navegar.
lunes, 7 de noviembre de 2011
DESEOS

Recorrí la penumbra,
Hasta hallar esa alcoba húmeda
Pero llena de vida
Que me invitaba a perderme
En la llama de tu piel,
Descubrí entonces tus deseos
Iguales a los míos,
Convertidos en placeres carnales
Que socavaban la piedra
Debajo de nuestros pies,
Haciéndonos vulnerables
de nosotros mismos,
del amor, la pasión y caricias
que nos damos solo con mirarnos,
habitados por duendes y hadas
que desnudan nuestro placer
con polvo mágico y brillante
que se transforma en sudor
en medio de nuestras sábanas
tejidas por labios, manos y poros
sedientos de deseos nuevos,
perversos pero privados
desbordados de nosotros dos,
expectantes sombras que aguardan
detrás del vino, las canciones
y la vianda que es antesala
al mejor de nuestros juegos,
el de las caricias sin final,
son tus deseos los que quiero
en mi,
en la piel que te pertenece
y por derecho consumes
con tus manos y el resto de ti,
y son mis deseos
una antorcha que espera
sea tomada y llevada al lugar más alto
a ese cielo tuyo,
al climax del placer y el amor
que habitan solamente
en el seno de tus más ardientes deseos.
domingo, 30 de octubre de 2011
EN NUESTRAS ALAS

viernes, 7 de octubre de 2011
CARICIAS

fragantes y aterciopeladas
desbordados de ternura
que se impregna en el ambiente,
en tu ambiente, tu piel,
y no debe existir un por qué
o una justificación para abrazarte,
mirarte a los ojos y besarte.
Mírame a los ojos,
deja que su magia te absorba
y entres a mi mundo;
mírame otra vez,
no seas tímida
porque ahora no estoy viendo
cómo tus labios se aprietan
por esas caricias que te doy.
Me acerco a ti,
y añadir otra caricia más
a esos labios que me anhelan
y si quieres cierra tus ojos
para sentir cómo mi alma
acaricia todo tu ser.
sábado, 1 de octubre de 2011
Un pequeño instante

Fue un mordisco que le quité al reloj,
Sentado aquí donde mismo,
Escribiendo cosas nuevas
Que el cerebro agiliza hacia mis manos;
Fue ese pequeño espacio
El que aparté para dirigir la mirada
Al horizonte lejano
A ese sur tan anhelado donde duermes
Aguardando el instante en que te despierten
Mis caricias envueltas en papel dorado y azul,
Fue más que instinto,
Sin lugar a duda una decisión del corazón,
Que no precisamente planea con total razón
Pero que actúa siempre y únicamente
Cuando existe el sentir genuino
Y sabe que hablar de ti es hablar de amor.
Fue tan solo un pequeño instante,
Una minúscula partícula de eternidad
Que me hizo entrarme aún mejor
Que te amaré hasta el último de mis días.