martes, 19 de enero de 2010

TIERRA DEL OLVIDO

Sangre brota de mis venas rotas pues de mi te has ido para siempre no puedo contener mil lágrimas que brotan como un mar de condolencia y miseria.
¿Quién se ha creído el tiempo que se fue de mi reloj y las montañas por qué cubrieron el sol mientras yo lloraba mi desgracia frente a un trozo de marmol tallado?
Si creyera que este es el fin sería muy dichoso y afortunado porque cesaría este dolor que me arranca el deseo de vivir.
Sin embargo debo caminar una milla más esperando que alguien se apiade de mi y termine con este cruento sufrir que el destino me dio como seña de mi existir.
Quisiera reír tan solo por un minuto y tenderme en la llanura nuevamente como cuando el día en que te conocí y me clavaste la mirada para nunca más irte de mi.
Pero estoy aquí, parado bajo la lluvia que despiadada ha borrado las huellas que dejé y hoy solo me queda seguir hacia adelante y huír de esta tierra del olvido.