martes, 19 de enero de 2010

NOCHE FÚNEBRE (en honor a Haití)


Aún no acabo de dejar de temblar
porque la tierra se ha tragado mi hálito
y mi alma se fue con mis amados
en un viaje sin retorno que no desearon.

Manos llenas de sangre y dolor,
dedos que no encuentran movimiento real
solamente buscando entre los escombros de mi cabello
e intentando encontrar la cordura y la traquilidad.

Bastó un pequeño segundo en el tiempo
para vivir el resto de la vida llorando con sentimiento,
la tristeza es mi alimento mientras consigo pan
y hiel la bebida que sacia la fatal angustia.

Ha caído la noche y no sé a dónde ir
pues creía estar en casa pero hoy solo hay arena y dolor
todos corren hacia ningún lugar
solamente intentando olvidar la cruda realidad.

Fuego y hambre rodean una covija llena de polvo
que colocaron en mi espalda latigada por la vida,
y lo que más me duele es no poder encontrar razón
para despertar mañana y seguir mi camino.

No tengo nada,
solo un recuerdo vago de lo que tuve,
si fue una casa y una familia no lo se,
he perdido lo más valioso de mi alma
y ya no puedo recordarlo más,

solo estoy aquí bajo las estrellas
respirando el olor a muerte
y que me llama a hacerle compañía en la obscuridad
en una fría, triste y desolada noche fúnebre.