martes, 30 de agosto de 2011

VEN

Visité tus noches
cual esclavo de tu placer,
confundiéndome entre sombras
llegué hasta el altar de tu piel,
que me esperaba humeante,
deliciosamente preparada
para el festín de mi ser,
así te hallé
seducida por tus propios dedos
sumergidos en imaginación
y vagando por tus caderas,
allí estabas
esperándome inquieta,
con mirada perfecta
y sonrisa sin igual.


Visité tus días
en la plenitud de tu sol,
el verano ardía en tu piel
recostada en la azotea de mi deseo,
desnuda,
con la mente despierta y algo más,
cada gota de sudor que derramabas
insinuaba algo en mi
invitándo a perderme
en esas praderas llanas y listas
para descubrir que eran mías.


Visité tu mente
y sin darme cuenta
me quedé allí atrapado,
sin saber más de mi,
aferrado a la sola idea
de amarte en carne viva
pero con el alma entregada
en un suspiro,
bajo la sombra de tu piel morena
que me decía: Ven.