viernes, 5 de agosto de 2011

Duele la lluvia



Duele la lluvia en mis oidos,
Ese golpe sobre mi tejado
Desespera la ansiedad de cualquier modo,
Convirtiéndose en un canto fúnebre sin reparo;
Duele el frío nocturno,
La vela encendida se estremece
Pues el hielo se cuela hasta los huesos,
Mortal visita que no se desvanece;

Mojada está mi cama
Y la gotera no cesa de trabajar,
Se ocupa del colchón y la almohada,
La misa en mi cabeza se volvió un profundo mar;

Duele el tiempo de su arrullo,
La lluvia y su angustioso murmullo,
Las nubes lloran la angustia
Y no saben por qué yo me uno a ellas;

Quisiera tapar la gotera del cielo,
Prender la chimenea de mi lecho,
Beber el llorar de las nubes
Y dejar de mojar todo con la tibia lluvia
que emana de las ventanas de mi alma.