viernes, 26 de marzo de 2010

De nuevo usted



De nuevo es usted señora
quien hace estragos en mi mente
pintada en un cuadro de artista
desnuda...sensual..ardiente.

No hubiese imaginado que era usted,
teñida de óleo sobre la tela
pero al ver esa mirada radiante
no dudé en un segundo pues fui su amante.

Entonces pude recordar con añoro
esa tarde fría de noviembre
mientras la lluvia se deslizaba
por nuestros cuerpos y el suelo de madera.

Sentí otra vez ese aroma a perfume nuevo
y mi cuerpo se erizó sin contacto alguno,
no sabía de lo que era capaz mi mente
hasta que la remembranza fue como una película.

Frente al calor húmedo de nuestros cuerpos
y en el recuerdo estaba esa rosa que le regalé,
que deslicé sobre sus senos convertidos en montañas
mientras yo conquistaba el monte de la victoria.

Los aceites de la cómoda fueron el brebaje
y los poros se embriagaron con facilidad,
no nos hizo falta la vieja cama que rechinaba
porque no tuvimos si quiera tiempo de reaccionar.

A escondidas de todos jugábamos con las miradas
y sus inquietas manos me robaron el aliento
una vez, otra y otra vez más
cuando de mi ser se alimentaba.

Pude descubrir que era digna de venerar
y pude casi su silueta adorar
porque era virgen aún,
pero inquieta como gacela y digna de admirar.

Los vidrios de la pequeña casa sudaron nuestro amor
y no fue casualidad que las aves cantaron en el ocaso
pues cada una fue testigo mudo de nuestro deseo
arrullando su cabeza sobre mi pecho al terminar la faena.

Y hoy la encontré sin querer
en el lugar que nunca esperé hallar figura
dibujada por manos hábiles tiempo atrás
que conocieron más que el pincel y la pintura.

Mi corazón se detuvo por un segundo
ante la inminente sorpresa del importante encuentro
de dos amantes que un día tuvieron fuego
y que hasta hoy era un constante recuerdo.

Con mis manos ocupadas por una botella de vino vacía
y anhelando atraerla de nuevo a mis brazos
recordé con tal detalle aquel día
que después de amarnos sin control la dibujé sobre el lienzo.

Y hoy, luego de muchos años de recuerdo
pude entender la diferencia del sabor y saborear,
pues nunca más volví a desear con tanto ahinco
a una mujer como usted que me supo amar.

Amor de amantes, deseo y fuego
sábanas y suelo, cama y mesa
todo vino a mi mente y lo que pude ver
fue de nuevo a usted, sentada junto ese viejo cuadro.

Ahora celebro el mejor día de mi vida,
el encuentro de dos amantes que juraron regresar
al mismo lecho que un día sin querer
vieron la desnudez y la pasión que en púbico no pudieron expresar.